Según un reciente estudio de CEPYME, el 99,8 % del tejido empresarial está compuesto por pymes, un sector que necesita crecer del mismo modo que lo hacen las grandes corporaciones. De hecho, la inversión de las organizaciones cada día tiene un objetivo concreto y uno general, mucho mayor que cualquiera de estos ejemplos: el crecimiento empresarial es la principal aspiración de la mayoría de las compañías que logran hacerse un hueco en el mercado y mantenerse en él.
No es un proceso fácil, ya que requiere de diversas estrategias, del cumplimiento de ciertos factores clave y de tiempo para comprobar si se ha operado de forma acertada o, por el contrario, la apuesta de desarrollo ha sido un fracaso. En efecto, el crecimiento empresarial es un riesgo, pero siempre es más sencillo de la mano de la tecnología y tomando el ejemplo de quienes lo lograron.
¿Qué es el crecimiento empresarial?
El crecimiento empresarial es el proceso que sigue un negocio con el fin de incrementar su número de clientes, sus ingresos, su financiación y sus recursos. Esto incluye los recursos humanos, inmuebles y tecnológicos, entre otros, y es un proceso complejo en el que entran en juego infinidad de factores y que cada organización aplica en función de sus circunstancias, mercados, características, contexto y necesidades.
¿Qué factores impulsan el crecimiento de una empresa?
Seis factores clave determinan el crecimiento empresarial: apertura a nuevos mercados, recursos humanos, I+D+I, tecnología, finanzas y planificación. Sin la combinación adecuada de estos elementos, el desarrollo sostenible resulta prácticamente imposible.
Se trata de elementos ineludibles en la gestión de una empresa con el objetivo de crecer y expandirse en el mercado, y que, por supuesto, todos los grandes negocios han aplicado en su propia evolución y siguen haciéndolo.
Apertura a nuevos mercados
Una de las claves del crecimiento empresarial reside en el acceso a diversos mercados. Lanzarse a la comercialización internacional o expandir un negocio físico a uno digital o viceversa multiplica las oportunidades de venta, siempre y cuando se haga con cierto sentido.
Recursos humanos
En este proceso existe un movimiento que se retroalimenta: cuanto más crece una empresa, más posibilidades tiene de adquirir y retener talento y, al contrario, cuanto mejores son sus recursos humanos, más posibilidades de crecimiento va a encontrar.
I+D+I
Desde la revolución industrial, la investigación, el desarrollo y la innovación han acompañado el proceso de crecimiento empresarial en cualquier negocio de éxito; ahora, con la revolución tecnológica, esto ha cobrado mayor relevancia si cabe, convirtiéndose en un área imprescindible para el desarrollo.
Tecnología
Como consecuencia del factor anterior, la implementación de tecnologías se ha convertido en un movimiento indispensable para las empresas. De hecho, la digitalización no solo es esencial en lo que respecta al crecimiento, sino para la propia competitividad y su supervivencia en el mercado. En el caso de España, el 61 % de las pymes cuentan con un nivel básico de digitalización, superando la media europea del 58 %, según la propia Comisión Europea.
Finanzas
La financiación es un elemento básico en el ámbito empresarial: cualquier negocio necesita presupuesto para crearse y desarrollarse, y la práctica totalidad de las corporaciones de tamaño considerable se han visto en la obligación de recurrir a fondos externos para llegar a su estado actual.
Planificación
Por último, una cuestión que olvidamos en ciertas ocasiones es la referente a la cualificación de quienes dirigen el desarrollo de un negocio —que deben contar con altos conocimientos empresariales— y la planificación del proceso de crecimiento empresarial, que nunca debería darse improvisadamente. Hubspot ha publicado en un reciente informe que las empresas con planes estructurados de crecimiento aumentan su rentabilidad un 42 % en tres años.
5 tipos de crecimiento empresarial: ¿cuál encaja con tu negocio?
Los principales tipos de crecimiento empresarial son 5: el interno -optimización de recursos-, el externo o por adquisición, por fusión, orgánico -desarrollo natural- y el estratégico -planificación de expansión-. Lo más habitual es combinar varios de ellos.
Crecimiento empresarial interno
Cuando se trata de crecer a partir del máximo aprovechamiento de los recursos, teniendo en cuenta la limitación de los mismos, es conveniente buscar cómo mejorar a nivel interno en cuestiones como la eficiencia, la productividad o el incremento de la calidad.
Crecimiento empresarial externo o por adquisición
Hablamos de crecimiento empresarial externo cuando se da la adquisición de otras organizaciones que pasan a formar parte de una empresa matriz. Habitualmente, esta operación se lleva a cabo con el fin de entrar en nuevos mercados, desarrollar nuevos productos o servicios o incrementar la producción de los que había.
Crecimiento empresarial por fusión o asociación
Este tipo de crecimiento es similar al anterior, aunque en este caso en lugar de darse la compra de una empresa, aparece la unión de dos o más organizaciones que llegan a un acuerdo para convertirse en una sola corporación o, al menos, en filiales de una compañía principal.
Crecimiento empresarial orgánico
Aunque no deja de ser un desarrollo interno, el crecimiento empresarial orgánico merece mención aparte porque no reside únicamente en maximizar el aprovechamiento de los recursos, sino también en el desarrollo natural de un negocio a partir de las adquisiciones, inversiones y estrategias de financiación necesarias para expandirse a nivel de productos, recursos o tecnologías.
Crecimiento empresarial estratégico
Si ponemos el foco en la estrategia como elemento imprescindible en el crecimiento empresarial, no podemos olvidar la planificación de movimientos expansivos en las organizaciones cuando buscan entrar a un nuevo mercado, cambiar de proveedores o, incluso, de potenciales clientes con el fin de mejorar un negocio.
| Crecimiento empresarial interno | Consiste en analizar factores a mejorar en procesos como la eficiencia operativa | Es de aplicación inmediata | Tiene un nivel de riesgo bajo porque se trata de encontrar oportunidades de mejora internas y resolverlas | Es recomendable aplicarlo de manera constante mediante procesos de mejora continua |
| Crecimiento empresarial externo o por adquisición | Consiste en adquirir una empresa externa y agregarla a la matriz | Lleva un tiempo porque requiere de estudios de mercado, negociaciones y financiación | Conlleva grandes riesgos por tratarse de una gran inversión | Es una opción interesante cuando se busca aterrizar en nuevos mercados, desarrollar nuevos productos o incrementar la producción |
| Crecimiento empresarial por fusión o asociación | Es similar al anterior, pero se trata de una fusión y no de una compra | Aunque el tiempo pueda ser algo menor, también implica un periodo de negociación | El riesgo es menor que en la compra porque no hay inversión | Conviene cuando dos organizaciones tienen intereses comunes y buscan convertirse en una empresa única |
| Crecimiento empresarial orgánico | Es el que se entiende como crecimiento natural de una empresa | Los tiempos son variables porque combina diversos tipos de crecimiento | El riesgo depende sobre todo de las inversiones que la empresa realice con el fin de crecer | Es constante, aunque las decisiones de cada momento guíen el crecimiento hacia un punto u otro |
| Crecimiento empresarial estratégico | Se trata de expandir la empresa en un nuevo mercado o cambiar aspectos estructurales, como el perfil de cliente o los proveedores | Conlleva tiempo, tanto en la planificación mediante estudios, como en la ejecución de dichos planes | Presenta un riesgo considerable pese a los estudios previos, ya que siempre conlleva una inversión y no hay garantía de retorno | Es útil cuando una empresa percibe con claridad, a través de estudios de mercado, que puede crecer cambiando el rumbo parcial o totalmente |
Las 5 fases del crecimiento empresarial
Toda empresa atraviesa cinco fases en su crecimiento: existencia (nacimiento)-, supervivencia, éxito, despegue y madurez. Cada etapa presenta retos específicos y requiere estrategias diferenciadas.
Existencia
El nacimiento de una organización es, evidentemente, el primer paso en su crecimiento. En este punto, el desarrollo del negocio debe fundamentarse en la financiación inicial, la adquisición de los primeros clientes y su satisfacción con las ventas.
Supervivencia
La segunda fase de todo crecimiento empresarial, y tal vez la más complicada, es la supervivencia en el mercado. En un contexto donde la competitividad es enorme y resulta tan complicado diferenciarse, los esfuerzos deben centrarse en sacar el máximo rendimiento de los recursos que se poseen.
Éxito
Una vez que una organización consigue mantenerse, el éxito es el siguiente paso en su crecimiento empresarial. En este caso no hablamos necesariamente de grandes corporaciones, sino de negocios que han alcanzado una madurez, un equilibrio y una solidez que garantizan su supervivencia en el medio plazo.
Despegue
Si hay una etapa que iguala en complejidad a la supervivencia, es esta. La empresa ya es capaz de mantenerse y generar ingresos suficientes, pero es el momento de crecer y afrontar nuevos retos que conllevan ciertos riesgos. Es, posiblemente, la situación más representativa del crecimiento empresarial.
Madurez
Por último, la madurez de un negocio llega cuando el crecimiento se ha convertido en algo natural, la empresa se gestiona de un modo descentralizado y cuenta con talento entre sus recursos humanos, de modo que puede continuar desarrollándose a un ritmo más o menos sostenido.
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